Por David Israel • 1 de noviembre de 2026
Jerusalén, 1 de noviembre de 2026 (TPS-IL) — El Ministerio de Defensa de Israel anunció el domingo que su director general, Amir Baram, visitó la semana pasada Covenant Technologies Ltd, una destacada empresa emergente de tecnología de defensa estadounidense-israelí fundada en julio de 2024 por Michael Kaufman. La compañía se especializa en municiones aéreas, con operaciones tanto en Israel como en Alemania. Medios israelíes informaron que Israel está considerando comprar misiles de crucero de bajo costo a la firma.
La idea refleja un cambio más amplio en el pensamiento militar, que se aleja de las armas escasas y costosas para dirigirse hacia municiones pequeñas, simples y baratas que puedan producirse en grandes cantidades. El contraste con los sistemas tradicionales es marcado. El misil de crucero estadounidense Tomahawk cuesta aproximadamente 2,6 millones de dólares por unidad, lo que limita la cantidad que un ejército puede almacenar y la libertad con la que puede utilizarlos. Una alternativa más económica permitiría a Israel mantener inventarios mucho mayores para un conflicto prolongado en múltiples frentes. La compra en evaluación supuestamente tiene un valor de cientos de millones de séqueles.
La medida encaja dentro de lo que el primer ministro Benjamín Netanyahu describió en un discurso de septiembre de 2025 como una visión de «Súper Esparta». Retrató un Israel con una autosuficiencia militar casi total y una economía con características autárquicas, menos dependiente del suministro y el comercio exterior.
El concepto responde al temor a embargos de armas, sanciones y aislamiento internacional. Sus pilares declarados incluyen reducir la dependencia de Estados Unidos y otros países occidentales mediante la producción nacional a gran escala, adoptar armas «suficientemente buenas» como misiles de crucero baratos y drones producidos en masa, y reducir las barreras regulatorias en el Ministerio de Defensa para acelerar la concesión de licencias y las exportaciones de defensa. También presupone la preparación para una guerra larga y de múltiples frentes, lo que incluye mantener zonas de seguridad y construir costosas barreras de ingeniería, como a lo largo de la frontera oriental.
La visión ha suscitado amplias críticas públicas y económicas. Los expertos sostienen que la plena independencia militar es una ilusión. Señalan la constante necesidad de la Fuerza Aérea de contar con municiones pesadas, como bombas de una tonelada, que la producción nacional de Elbit no puede suministrar con la rapidez necesaria para satisfacer la demanda operativa. Como resultado, Israel todavía depende de compras y aprobaciones por valor de miles de millones de dólares procedentes de Washington.
Economistas y funcionarios del Ministerio de Finanzas plantean una segunda preocupación: el costo. El presupuesto de defensa ha superado los 150.000 millones de séqueles (47.700 millones de dólares), y los críticos advierten que ampliarlo sin identificar fuentes de ingresos o sin fijar prioridades claras, al tiempo que se dañan los motores de crecimiento de la economía, crea un riesgo fiscal sin precedentes. También mencionan la presión sobre la calificación crediticia de Israel. Una tercera línea de críticas se refiere al aislamiento político de Israel, aunque el material facilitado concluye antes de que se desarrolle ese punto.
Queda por ver si el acuerdo con Covenant sigue adelante. Por ahora, el ministerio solo ha confirmado la visita del director general, y los detalles sobre escala, precio y plazos de entrega no se han hecho públicos. El episodio sí muestra cómo la lógica de la visión de Esparta está dando forma a las adquisiciones, sopesando ahora el costo, el volumen y la independencia de los proveedores extranjeros a la par del rendimiento puro.




